Un colegio que es un sueño hecho realidad

Érase una vez una chica que tenía un sueño…

Se llamaba Mari Carmen y quería crear un lugar único y diferente donde acompañar a los niños en su primera infancia.

Tenía que ser un lugar con mucho espacio, sol, aire libre, tendría un hermoso jardín, animales, huerta y aulas con mucha luz. Tenía que ser una segunda casa para los niños, tenía que ser un lugar lleno de risas, de motivación… un lugar donde se aprendiera de otra manera, de forma natural, un lugar donde los niños serían los protagonistas.

Encontró el lugar, la gente le decía: ‘¡estás loca!, eso está muy lejos de la ciudad!’. Además el jardín era una maleza llena de piedras, la escuela necesitaba algo más que una mano de pintura y tampoco tenía material educativo…

Mari Carmen no tenía grandes recursos materiales, pero sí mucha ilusión y una visión muy clara.

Pero ella no flaqueó, cogió a su pandilla, amigos de los de verdad. Se pusieron manos a la obra y con mucho trabajo, unos refrescos y alguna barbacoa sacaron escombros, llevaron cubos de pintura, martillos, lijas…  Hicieron incluso su propio material educativo, puzzles de madera, memory, casitas de juguete, cocinitas… La escuela comenzó a florecer y consiguieron hacer de aquel lugar un pequeño paraíso.

Los primeros alumnos fueron hijos de amigos que compartían la misma inquietud en cuanto a una escuela diferente,  otra manera de aprender en un entorno natural, pero poco a poco empezaron a venir más y más niños hasta llenar la escuela.

Ya han pasado más de 30 años y la escuela ahora es muy diferente pero ¡la ilusión y el propósito siguen siendo los mismos! Acompañar a los niños en su primera infancia, darles la posibilidad de descubrir cada día algo nuevo, que vuelvan a casa con los zapatos llenos de arena y algún bichito en el bolsillo, que descubran las letras, que vean cómo crece una fresa de una flor, que recojan huevos para hacer tortillas…

Esta es la historia de una ilusión, una visión hecha realidad, donde ahora juegan los hijos de aquellos niños que tuvieron el privilegio de ser los primeros alumnos de una escuela diferente, con un proyecto diferente, en un lugar diferente.