Hola, me llamo Andrés y voy a la clase de “La Ratita”

Mi clase es la clase más bonita y Julia que es mi profe, nos cuida con mucho cariño y nos enseña canciones muy divertidas.

Recuerdo que al principio lloraba cuando me dejaban en el cole, pero Julia y (todas las profes de los Rosales) me daban muchos mimos y me decían que mis papás volverían enseguida y que mientras tanto podíamos jugar, salir al jardín, ir a ver a los animales… y ahora me encanta estar aquí.

Tengo solo 18 meses, pero ya sé caminar y estoy aprendiendo muchas palabras. Cada día hacemos un tren y vamos a la clase cantando y lo hacemos muy bien; los primeros días algunos amigos se quedaban por el camino y Julia les iba ayudando, ¡ahora ya llegamos todos en el mismo tren!.

Me gusta mucho cuando vamos a la clase grande a hacer ‘gimnasia’, damos saltitos, pasamos por los aros y nos lanzamos la pelota.

Julia me cambia el pañal en cuanto ve que estoy mojado y a veces me pregunta si quiero sentarme en el orinal, yo de momento no quiero porque no tengo ganas de hacer pis, ni caca tan lejos de mi clase.

Cuando nos enfadamos o estamos tristes Julia nos cuenta cuentos de “Tristezo”, de “Ira” o de “Alegría”, que son unos bichitos que nos hacen llorar o reír… dice que a “Tristezo” no le gustan los abrazos, así que cuando queremos que se vaya nos abrazamos fuerte y al rato nos sentimos mejor y dejamos de llorar.

En mi cole tenemos un arenero muy grande, y todos los días salimos a hacer flanes y castillos, a veces me voy con una sillita a pasear a los muñecos, busco bichitos en el césped o me meto en el castillo. ¡Ah! y siempre que salimos al jardín Julia nos da galleta y pan y luego nos dice ¡a jugar!

Cuando entramos del jardín, nos lavamos las manitas y nos vamos a comer. Nosotros ya no comemos en las tronas, nos sentamos en las mesas de mayores y comemos muy rico; la comida la hace “Tata”, que vive en la cocina y siempre huele a puré de calabaza. A veces no me gusta alguna cosa y no pasa nada, pero siempre probamos todo porque Julia dice que las cosas saben diferente cada día y si un día nos encanta, ¡nos lo perderíamos!

Después de comer nos aseamos otra vez.

Luego me entra mucho sueño y nos vamos todos a la siesta, cojo el chupete y a mi osito Paco, me acurruco en mi colchoneta y Julia me tapa con una mantita.

Al despertarme de la siesta jugamos un poquito más, luego ya vienen a buscarme. Me pongo muy contento cuando vienen mi mamá o mi papá, me abrazo como un mono y no me quiero soltar.

Antes de irnos a casa pasamos a ver a los animalitos y le digo a mis papás qué ruido hace cada uno, a ellos les gusta que haga eso porque siempre se les olvida y piensan que los conejos hacen cua cua y las gallinas mueven la naricita.

Me gustaría estar siempre con mi mamá y mi papá, pero ellos tienen que trabajar así que yo la espero en Los Rosales, que me miman mucho, me siento protegido y soy muy feliz, es como mi segundo hogar.