Hemos hecho membrillo

¿Quieres saber cómo hacemos nuestra deliciosa mermelada de membrillo?

La semana pasada hemos estado muy entretenidos en el cole. Con la llegada del otoño, se han producido muchos cambios en nuestro jardín, entre ellos y uno de los más llamativos es el del membrillo.

Desde hace ya unas semanas varios membrillos se han ido cayendo del árbol, y los hemos ido recogiendo y almacenando, hasta que llega por fin el día en el que recogemos los que quedan en el árbol y preparamos la tan esperada y deliciosa mermelada de membrillo.

Os contamos cómo lo hacemos

En realidad el membrillo no se hace, de eso se encarga el membrillero, nosotros los que hacemos es mermelada de membrillo. Así que lo primero de todo es recoger los membrillos.

Todo el cole participamos de esta actividad. Nos fijamos en lo alto que están los membrillos, que ya quedan poquitos en sus ramas, pero, sin embargo, en el suelo hay muchos que ya se han caído.

Pero, ¿Cómo podemos conseguir coger los que quedan en el árbol?: con un palo grande vareamos con cuidado las ramas a ver si se desprenden, ¡cuidado con la cabeza!.

Se nos ocurre otra idea… ¿y con una escalera? Subimos despacito los peldaños: uno, dos, tres…y cogemos con mimo los membrillos que alcanzamos. Son redondos, y de piel suave, un poquito aterciopelados y bastante duros, aunque debemos evitar darles golpes para que no se estropeen.

Ahora que ya tenemos casi todos los membrillos, los tenemos que recoger del suelo y colocarlos en la carretilla que está vacía para llenarla de membrillos. Además de eso…también tenemos que hacer un poquito de equilibrio para pasearnos encima de la carretilla…¡Esto sí que es divertido!, nos encantaría montar una y otra vez…pero somos muchos, así que tenemos que esperar nuestro turno para que todos podamos subir.

Cooperamos juntos para llevar las carretillas, ¡pesan muchísimo llenas de membrillos! Los más mayores llenamos las cajas con siete membrillos. Ni uno más, ni uno menos.

Ahora toca limpiarlos: con un trapito los frotamos bien y cambian de aspecto, ahora su piel brilla. Quitamos los que están pochos o un poquito feos. Seleccionamos los mejores y se los llevamos a la Tata para que los guarde porque al día siguiente nos toca preparar la mermelada de membrillo.

Y ahora…¡A  la cocina!

Nos ponemos el gorro y el mandil como cocineros profesionales. Tenemos los membrillos, redondos, amarillos y, aunque le pongamos azúcar, es un fruto un poquito amargo. Vemos las propiedades que tiene y cómo se transforma, con un poquito de azúcar, un poquito de agua, lo mezclamos bien bien bien…y ¡ta chán! Ahora es de color rojo, está dulce y es un poquito pegajoso. ¡Vaya cambio!

  

Lo probamos con pan, con galleta y con queso, “Mmmmmm”, es una mezcla deliciosa. Algunos papás, mamás, abuelos y abuelas, han venido también a participar en la ctividad. ¡Muchas Gracias!

Los más peques lo prueban y lo manipulan. Otros lo preparan y lo envasan, para que todos los niños se lo puedan llevar a casa y que lo prueben con sus familias. Y los más mayores además ayudan a que todos los niños del cole disfruten de la actividad. ¡Ha sido un día muy intenso!

Ahora sólo queda que las familias lo degusten y nos digan que les parece. A unos les gusta más que el del año pasado. Otros dicen que está delicioso: “¡como siempre”. A los papás que han llegado nuevos al cole, les sorprende gratamente el “piscolabis”, “¡Así da gusto!” dicen.

Como podéis comprobar, con estas actividades globalizamos infinidad de contenidos, es un día en el que todos, acorde con su nivel madurativo y necesidades, participan estimulando las capacidades tanto a nivel conceptual y  operacional, así como actitudes de relación y cooperación.

Y ya deseando que llegue la siguiente actividad para disfrutar de una manera diferente, divertida y vivencial.